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“… solo intento tocar las fibras de las almas solitarias, de aquellas que me permitan sacudir la sutileza de su ser”.  

Poeta Cartagena

Cuando todo comienza...

Transcurría un Noviembre de 2006, luego de trasegar por los ires y venires entre el trabajo, la universidad terminando su carrera de diseño gráfico y su casa “Gabriel” como con el alma la bautizó en honor a su abuelo de crianza, ubicada en la ciudad de Bogotá. Al amparo de sus sueños, con más de trescientos cuarenta poemas escritos después de largos veinte años, acompañado de una cámara fotográfica caminaba por las calles de la heroica Cartagena, ciudad del Caribe Colombiano.

 

Desde allí, continua la consolidación de lo que sería hasta el día de hoy, como lo expresó en su momento el poeta Cartagena, el principio con el cual: Y lo recuerdo claramente, desde esa orilla del continente americano, en donde el olor a salitre, el agua tibia y la brisa encantadora, inspiraba lo que fuera la primera fotografía para la portada de un libro de poesía que daría inicio a la obra con el primer libro escrito y publicado “Olor a mar” de Edgar “Cartagena”. Sitio, que como la vida de los seres humanos, desapareció y se transformó con el vaivén propio del danzante mar; el mismo que hoy en día es el manto cristalino  que con el azul del cielo, es  escenario de los mensajes al vuelo  del alcatraz;  como lo dijera el poeta Cartagena: ”para salpicarse en esta nave de sueños que, al final de la travesía le traiga sin remedio a mi corralito de piedra.

 

Han pasado ocho vertiginosos años, en los que la inspiración incontenible ha sido encausada para robustecer la creación poética colombiana; la voluntad, la imaginación, el criterio para discernir la idea  sin amordazar el espíritu, son ingredientes íntimos de esta obra. Este borbollón de rimas de amor, abunda en palabras que pintan su propio ser, a partir de sus motivaciones,  en un curso caprichosamente libre y sincero, sutilmente inmoral e irreverente, natural, para ser llevado indiscretamente, para ser leído en compañía, para ser  y  hacerse cómplice en la aventura de la palabra que acaricia, la palabra que enamora, la palabra que enaltece, la generosa palabra.

 

Judas Antonio Rosas Monroy
Psicólogo

 

Entrega de mi obra "Apasionadamente Tuyo"
al Maestro Fernando Soto Aparicio